Aunque Oporto es una ciudad que se puede recorrer andando perfectamente, hay ciertos lugares para los que utilizar el transporte público es casi imprescindible, sobre todo si llegáis en avión o si queréis conocer todas sus zonas.
Aunque la red es bastante limitada, el metro es la mejor opción para llegar a lugares como el aeropuerto y la Casa de la Música.
Los tranvías de Oporto son un nostálgico recuerdo. Actualmente sólo circulan por la ciudad tres líneas de tranvía.
Construido en 1891, el Funicular Dos Guindais sigue siendo la opción más rápida de ir de la parte alta de la ciudad a la ribera del río.
Aunque los conductores parecen sacados del Paris Dakar, el autobús es la única forma de llegar a lugares como la Fundación Serralves o el Castillo del Queso.
Rápidos y relativamente económicos, los taxis son una alternativa viable al transporte público colectivo. Conoce las tarifas.Si tenéis pensado utilizar el transporte público, la mejor forma de ahorrar en transporte es hacerse cuanto antes con una Tarjeta Andante.